Nuestra historia
Allá por los años 50,
Juan Cano, “el ajero”, y la señora Juana Tapia
abrieron un pequeño kiosko en el Puerto de Melilla.
Allí, entre marineros y vecinos, la familia Cano
comenzó una historia de
cocina, esfuerzo y hospitalidad.
Tras la muerte de Juan,
la señora Juana tomó el timón del negocio con carácter,
convirtiéndose en una figura muy querida en la ciudad.
Ese kiosko fue mucho más que un lugar donde comer:
se convirtió en punto de encuentro,
siempre abierto al puerto y a su gente.
Décadas después, su nieto Juanma
convirtió La Pérgola en un referente
y hoy, una nueva generación
escribe el siguiente capítulo.
En homenaje a la mujer valiente
con la que todo comenzó
nace La Juana,
donde tradición y vanguardia se unen
para crear una cocina con alma
un lugar donde quedarte.


















